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En Centroamérica, los jóvenes actúan en contra de un futuro violento

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"Me cansé de perder amigos a causa de hechos de violencia con armas de fuego y ver cómo el potencial de mi generación se pierde en prisiones y cementerios”. Estas son las palabras de Ángel Bolívar Araya Castillo, coordinador del Movimiento Jóvenes Contra la Violencia (JCV) en Costa Rica. Tuve el privilegio de encontrarme con Ángel esta primavera cuando él y seis jóvenes representantes del movimiento JCV llegaron al Banco Mundial para hablar de la importancia de la participación juvenil en la prevención de la violencia. El movimiento JCV del que Ángel forma parte es una iniciativa regional dirigida por jóvenes cuya misión es promover la seguridad en Centroamérica mediante la concientización, la movilización comunitaria y el impulso de un cambio de política a nivel nacional y regional. JCV es especialmente interesante dado que fue creado por jóvenes cansados de ser señalados como víctimas y autores de hechos violentos, en lugar de ello se propusieron encontrar soluciones a este asunto. “Como docente, al preguntarles a los jóvenes qué querían ser cuando fueron grandes, me estremecía que muchos de ellos respondieran que querían ser pandilleros o sicarios. Supe que tenía que hacer algo”, dice Aleyda Guadalupe Méndez Gálvez, respondiendo a por qué ingresó al movimiento JCV. 

Si bien estas palabras pertenecen a Aleyda, bien podrían ser las palabras de cualquier otro joven de la región centroamericana, donde los jóvenes representan la inmensa mayoría de las víctimas y autores de crímenes. En un extremo, allí donde la tasa de homicidios es elevada y donde el uso de armas de fuego y el crimen organizado bajo la forma del tráfico de drogas juegan un papel sustancial, 1 en 50 hombres será asesinado antes de alcanzar la edad de 31. (ONUDD, 2011) Sin embargo, dentro de esta tragedia subyace una oportunidad. Dado que los jóvenes experimentan la violencia de manera tan cercana, tienen una motivación y visión únicas a la hora de pensar programas de prevención de la violencia. El Movimiento JCV, por ejemplo, hoy en día cuenta con sucursales en los siete países centroamericanos y más de 200 miembros activos; también han sido invitados para presentar sus recomendaciones sobre políticas en el Foro Presidencial de la Región Centroamericana — muchas de las cuales fueron adoptadas a nivel local, nacional y regional. Iniciativas como JCV nos recuerdan qué tan poco estamos haciendo para empoderar a los jóvenes y cuánto lograríamos si los jóvenes se involucrasen en los diálogos en torno a ellos. En palabras de Aleyda: “los jóvenes no deberían pensarse como el ‘futuro’, somos el presente y en el presente —con perseverancia y compromiso— podemos fomentar la prevención de la violencia”. 

La Importancia de la participación de los jóvenes Los jóvenes son los más cercanos a y los más afectados por la violencia, sin embargo, cuando pensamos en Prevención de la violencia la gente muchas veces piensa en policía, armas y cárceles. No muchos piensan en los jóvenes. La realidad es que muy pocas veces se recurre a los jóvenes para hallar soluciones, muchas veces las decisiones en torno a la agenda de la Prevención de la violencia juvenil se toman en contra de los jóvenes, en lugar de con y para ellos.